Blog dedicado al ciclista jienense Manolo Beltrán Martínez, que ha militado, en Mapei, Banesto, Coast, Discovery Channel y Liquigas. En la actualidad milita en el Bujarkay-MMR
Curiosa la noticia de Mundo Deportivo del 3 de septiembre de 1999 en la que se confunde el apodo del bravo ciclista jienense y se le nombra como "Txiqui" en dos ocasiones. El recorte, encontrado en la hemeroteca digital del periódico, sirve como previa para la participación de Manuel Beltrán en la Vuelta a España de ese año.
En los días en que el mundo miraba a Francia, él le hizo mirar más abajo. Manuel Beltrán, el 'Triki', ha hecho resonar el nombre de Jaén durante años como pocos; y lo ha hecho uniéndolo a adjetivos como bravo, valiente, incansable, luchador, vigoroso. Ha sido un emisario de oro, haciendo bueno aquello de que no existe mejor embajador que un gran deportista, que menos perjudique, llegue más y reciba mayores alabanzas. También en nuestra tierra, poco dada a hacer profetas. Enamorado de la carretera y de los viajes encontró en la bicicleta la excusa perfecta para ver mundo, desde China a Argentina. Y además se le daba bien. Muy bien, de hecho. Tanto que se ha convertido en el mejor ciclista jienense de todos los tiempos y de los grandes del mundo cuando la carretera se empinaba, cuando empezaba la criba, cuando las audiencias se disparaban y el foco apuntaba al de amarillo, a los gigantes Rominger o Armstrong; ahí sacaba su 'escudo' aupándolos a golpe de pedal al final del cuento para que ellos se llevaran a la princesa. Alguna vez incluso se llevó la gloria de entrar el primero, de matar al dragón. Fue llamado el mejor escalador del mundo durante un tiempo (no tan lejano), con todo lo que de épica conlleva, un gregario de lujo para el mejor, su 'Sancho Panza'. Un 'monstruo' de las montañas forjado en los cerros y cuestas de Jaén. Reproducimos una entrevista del 2008 de José Antonio Díaz a Beltrán en la revista Ciclismo en ruta que nos permite conocer un poco mejor al campeón jienense.
Ha ayudado a ganar la Vuelta a Tony Rominger y el Tour a Lance Armstrong. Ha tirado de Abraham Olano en las cuestas y ha compartido habitación -cada uno en su cama, claro está- con Zülle, Escartín, Freire y Heras. Hablamos de Triki Beltrán, un ciclista con mucha “vida” a sus espaldas. Tanta como esos quince años que lleva dando pedales por las carreteras de medio mundo.
Han pasado quince temporadas ya desde que Manuel Beltrán (Jaén, 28 de mayo de 1971) diese sus primeras pedaladas como profesional en el seno de aquel súper equipo que fue el Mapei-GB de 1995. Nos conocimos aquel mismo año, en la Vuelta a China. Por entonces él era un neo recién llegado a este circo. Un hombre joven que apenas se atrevía a aventurarse por las calles aledañas a la pequinesa avenida Jianguomenwai, donde se ubicaba el lujoso Hotel China World en el que nos alojábamos. Beltrán comenzaba a escribir el libro de su vida deportiva. Páginas en blanco que ahora, muchos años después, están repletas de vivencias. Desde entonces hasta acá ha conseguido algunas victorias (como la general de la Volta a Catalunya en 1999, o una etapa en la cotizada Vuelta al País Vasco en 2007) y un buen número de grandes puestos en carreras como la Vuelta, el Giro o el Tour. Pese a todo, Beltrán mantiene aquella humildad que le caracterizaba, habiendo ganado madurez, vida y conocimiento de sí mismo. Por eso, nada mejor que filosofar un poco con este veterano del pelotón.
Tras quince temporadas como profesional, ¿qué espera de 2008?
Me gustaría tener los mismos resultados de 2007, claro. Sería magnífico alcanzar el mismo estado de forma, por lo menos eso. A partir de ahí, si además consiguiera sumar otra victoria como la que obtuve el año pasado en el País Vasco, pues eso ya sería de sobresaliente.
¿Ahora, con el paso del tiempo, hay que entrenar más para estar al mismo nivel que hace unos años?
Bueno, el ciclista que como yo tiene ganas de hacerlo bien cae en una rutina de trabajo en la que entrena y entrena sin pensar en otra cosa. Así, entras en una dinámica en la que con el paso del tiempo vas aprendiendo cómo hacer bien tu trabajo. Sabes cómo prepararte y al tiempo ves que, lógicamente, ahora tienes que entrenar incluso más para estar como estabas antes con menos esfuerzo.
¿Y la familia no tira para atrás, no dan ganas de decir basta a una vida tan ajetreada?
Claro que tira. Yo he siempre he sido muy hogareño, muy de estar con mi familia y mis amigos, pero al mismo tiempo muy profesional. Entonces sé que la oportunidad que tengo de vivir como vivo ahora, de hacer lo que hago, se me escapará cuando deje de vestir de corto.
Sí, mira Cipollini, con 41 años ha vuelto. Buscar otra vida tras tantos años de estar montado sobre la bici tiene que ser difícil.
Bueno, a todos nos tiene que llegar el momento de la retirada, pero yo entiendo a Cipollini y más con las condiciones económicas que (parece) le han ofertado. Si Mario puede correr la Milán-San Remo, pues aunque haga el cuarenta ya habrá justificado su vuelta. Para mí Cipollini no se equivoca. Está ganando un sueldo y está haciendo lo que le gusta, ¿qué más se puede pedir?
¿Piensas que un ciclista como él aún tiene algo que aportar?
Sí, y creo que ese es un valor muy positivo del ciclismo italiano. Ellos valoran mucho la sabiduría, la experiencia del ciclista veterano que ayuda al joven, diciéndole por aquí sí, porque aquí no… Yo, por ejemplo, en mi carrera deportiva he tenido la suerte de contar con maestros de verdadero lujo. Empecé en el 95, compartiendo habitación con Tony (Rominger), luego estuve con mi buen amigo Abraham (Olano), con quien aprendí a pasos agigantados...
¿Esa figura de mentor es la que tú desarrollas ahora en Liquigas?
Hombre, ahí está para quien la quiera aceptar, lo que pasa es que los jóvenes de ahora no se dejan aconsejar… Me da mucho coraje, porque los ciclistas jóvenes… Yo no me veo reflejado en ellos ahora mismo, en esa juventud que está viniendo, pero para nada. Yo tenía compañeros de habitación y de equipo como los Arsenio González, Mauleón o Etxabe a los que no se te ocurría vacilarles. Hoy en día, le dices al chico que tienes de compañero: “haz el favor de apagar el teléfono, porque esta noche has recibido quince mensajes de tus colegas que estaban de marcha”, y encima te responde que porqué tiene él que apagar el teléfono, que eres muy quisquilloso y que, ¡jolines!, que el pitido era muy suave… Pero vamos a ver, intentas razonar, si ya no es sólo por el pitido, jodido, sino porque me doy cuenta de que estás más pendiente de lo que hacen tus amigos que están de marcha que por descansar para estar bien en carrera. ¡Madre mía!, pienso muchas veces cuando vuelvo a casa, si a mí en su día Etxabe me dice: “apaga el teléfono”, lo meto en la maleta y no sale de ahí.
¿Quizás cuando tú empezaste se cuidaban más las jerarquías en este deporte?
No, creo que lo que había era más respeto. Se guardaban más las formas y procurabas aprender de los que más sabían. A mí, por ejemplo, si Fede (Etxabe) me señalaba algo que hacía mal, me cuidaba mucho de no repetirlo. Ahora los jóvenes vienen más sobrados. Intentando sobresalir desde el principio, queriendo “inventar” algo cuando aquí ya está todo inventado. Nadie da duros a tres pesetas y se nos olvida lo fundamental: cuidarse, dormir sus ocho o nueve horas, comer en condiciones, entrenar con seriedad, y, en fin, hacer vida de corredor.
¿Eres bastante crítico con los ciclistas jóvenes?
Hombre, no con todos, pero sí que hay cosas que veo, que… Cuando entreno con algunos de ellos veo malas caras porque a alguno no le llevan a la Copa de España, porque dicen que si hay mucho nivel este año, porque se quejan de los recalificados. ¡Pero, vamos a ver, no penséis en eso, tíos, pensad en vosotros! Pero si los recalificados tienen que subir las cuestas lo mismo que todo el mundo, que nadie les va a empujar del culo. Demasiadas excusas para que papá les pase rápido la mano por la espalda y se compadezca, cuando lo que hay que hacer es quejarse menos (mal de muchos, consuelo de tontos) y trabajar más.
En todos estos años, ¿qué ha cambiado de aquel tímido Manolo Beltrán que conocí en la Vuelta a China del 95?
¡Madre mía! Me estás hablando de unos años que para mí supusieron unas experiencias inolvidables. Corrí por todo el mundo y así me aficioné a viajar. A mí no me verás con grandes coches, ni vistiendo Dolce Gabanna o Armani, pero no me importa gastarme el dinero haciendo un viajecito todos los años con mi mujer, porque el viajar te abre la mente. Este año, por ejemplo, estuvimos en Argentina, visitando Buenos Aires, Iguazú y en el glaciar Perito Moreno. Fíjate, la experiencia de vida que te da haber viajado por el mundo y conocer otras culturas y otras gentes. Haber estado en Tokio, en Manhattan, en el Gran Cañón del Colorado. Eso no tiene precio. De hecho, me tiro toda la temporada pensando en el viaje que vamos a hacer en mis diez o quince días de vacaciones y creo que si me tocara un gran premio en la lotería estaría viajando todo el año.
Uff, mucho cambio, ¿no?
Sí, pero si yo siempre lo digo: a mí lo mejor que me ha pasado en la vida ha sido ser ciclista. Procedo de una familia en la que, como se suele decir en Andalucía, ha trabajado hasta el gato. Trabajábamos en el olivo o cuando no había que recoger aceitunas, pues había que trabajar en un pequeño negocio familiar de charcutería, hacer morcillas y demás. Lo mejor que me podía pasar a mí era estudiar… o ser ciclista. Entonces, recogiendo aceitunas, lo único que tenías era un jornal. Se acababa el día, volvías a tu casa y cuando de nuevo salía el sol, volvías a empezar. Nosotros los ciclistas somos unos privilegiados, siempre lo digo. Cuando termino de subir Alpe d´Huez y llego al hotel, estoy cansado, vale, pero el que va a coger aceitunas también se cansa, con la diferencia de que yo estoy corriendo el Tour, estoy bien remunerado y además me consideran un señor… Siempre lo digo y a veces hasta me da un poco pena: los deportistas estamos muy valorados, porque no conozco a nadie que se haya muerto de sufrir encima de una bicicleta o porque le duelan las piernas. Peor lo pasa el pobrecito que, después de estar trabajando nueve horas, ve que le llegan las facturas y no tiene para pagar el piso o la luz, o para poder comer.
Has viajado mucho, claro está, y también cuenta el haberse codeado, compartiendo equipo, con la créme de este deporte.
Sí, con vaya lista. Como para escribir un libro. Empecé con Tony (Rominger) en el macro Mapei del 95, luego vinieron Abraham (Olano), Alex Zülle, Freire, Escartín, Garmendia y Ullrich en el Coast (aunque con el alemán coincidí en pocas carreras), luego pase al US Postal con Lance Armstrong y Heras… Me falta Jalabert. Ése se me escapó… Bueno, como verás he tenido la suerte de compartir equipo con gente muy carismática.
Pregunta con trampa: si tuvieras que quedarte con uno, ¿con cuál te quedarías?
Depende de lo que valorase en cada momento. Por la amistad que hice, sin duda con Abraham. Ahora, por la experiencia fuerte que supuso, pues claro está que con Lance Armstrong. Experiencia que me hizo plantearme cosas hasta de mi propia vida. No sé, fue una sensación de velocidad, como de ser piloto de rally o llevar el volante de un Fórmula 1. Yo no me atrevería a decir quién es mejor, Abraham o Lance, porque lo cierto es que los dos han supuesto mucho para mí.
¿Te han llegado a dar envidia?
Pues claro, no te jode, envidia sana. Yo veía a un tío como Lance llenó de músculos y me miraba a mí mismo, flacucho y espejiñao… Recuerdo una ocasión en la que y Lance nos pasó a Rubiera y a mí un álbum de fotos en el que se le veía a él en la playa, en su casa de Malibu, con sus niñas, que habían crecido mucho. En las fotos también estaba Sheryl Crow (su novia entonces) y Lance aparecía cogiendo a las crías en brazos, en una postura en la que se le marcaban todos los músculos. Entonces, nosotros nos miramos y nos dijimos: ¡joder, mira qué brazos, mira qué hombros!, y, claro, nos reímos. Entonces él quizá pensó que como salía Sheryl en bikini, nos reíamos por eso. Nos quitó el álbum y nos miró como diciendo: ¡eh, vale! Y entonces tuvimos que hacerle ver que no nos reíamos de ver a Sheryl en bikini, sino de su físico tan bestia.
¿O sea que con Armstrong la experiencia trascendió al mero ciclismo?
Pues sí, podría decirse así, porque gracias a él conocí a gente que de otra forma no hubiera llegado a conocer. Personas como Sheryl Crow (la cantante estadounidense que fue pareja de Lance), que siendo de fama mundial, te chocan por lo sencillas que son… Sí, de acuerdo que todos somos iguales, pero es que en el mundo del deporte conoces a algunos personajillos que se creen Dios por darle un poco más deprisa a los pedales, y entonces, cuando tienes la oportunidad de poder compararlos con la sencillez de figuras de verdadera talla mundial como el actor Robbin Williams, una pop-star como Sheryl Crow o el rockero Bono, el cantante de U2, pues te quedas realmente alucinado.
Pero dejemos ya de hablar del ciclismo de color rosa y hablemos también de su versión en negro. ¿Qué pasa con este deporte?
Pues que está claro que los ciclistas estamos sufriendo mucho durante los últimos tiempos. ¿Salida fácil? No. Yo no sé muy bien qué pensar. Por un lado me da la impresión de que esto no hay quien lo arregle, y por otro no me cabe duda de que esto tiene que arreglarse. Pasará, tal vez, mucho tiempo y quizás los villanos de hoy, o, mejor, los que hoy son mártires, serán los héroes de mañana.
¿Entiendes al corredor que ha recurrido al dopaje?
No, no. Yo eso no lo entiendo. No entiendo al corredor que recurre a hacer barbaridades, y cuando se habla de este tema a mí me da hasta vergüenza. ¿Sabes por qué? Porque yo vivo en una población pequeña en la que me consta que la gente me quiere. Cuando después de correr la Vuelta o el Tour vuelvo a casa, recorrer los 300 metros que la separan del videoclub me puede costar un par de horas. Y no exagero. Me encuentro a mi vecino, a un paisano, a un amigo del colegio y todos me preguntan cómo me ha ido. La verdad, y no es por arrogancia ninguna, es que yo estoy encantado con esa gente que ha sacrificado una hora de su tiempo o la siesta para ver a su paisano en la tele. Entonces, cuando pasa algo tan gordo como lo de Vinokourov o Kashechkin, cuando hablan del dopaje en el ciclismo, pues no quiero que me vean por la calle, porque realmente no sé qué decirles, no sé cómo explicarles lo que pasa en este deporte.
¿Porque la gente corriente no tiene ni idea de lo que hay detrás de todo esto?
No, claro, la gente normalmente no sabe que es la CPA, ni que los patrocinadores han pagado un dineral para que sus ciclistas corran el UCI ProTour. Saben, porque lo han oído en la tele o lo han visto en los periódicos, que a uno le han pillado con las manos en la masa y que a otro lo van a sancionar, y claro, se creen que este es un deporte de delincuentes. Ahora, lo que no saben es que un ciclista sufre muchísimos controles en las carreras y por sorpresa, ni que tiene que estar localizable los 365 días del año… Por eso, cuando yo estoy entrenando y se me junta un chavalín de 16 o 17 años me dan ganas de decirle: “mira, mejor cambia de deporte, porque cuando llegues donde yo estoy tendrás que conectarte con tu ordenador a un programa que se llama Adams y decir dónde vas y dónde no vas a estar al día siguiente… ¿Cómo puedo explicarle eso a un chaval que quiere ser ciclista? Si le digo eso pensará que somos casi como esos delincuentes que tienen que presentarse a dar parte diario en la comisaría.
¿Entonces hay razones para ser pesimistas?
Sí, claro que sí, pero también para lo contrario. Yo cuando salgo a andar en bici veo muchísima gente practicando el ciclismo, síntoma de que este todavía es un deporte que atrae a la gente. Entonces, lo que habría que pedir a los que dirigen el ciclismo es que tuvieran más cabeza, y a los patrocinadores que invierten en ciclismo, pedirles que, a pesar de todo lo que está pasando, no tiren la toalla. Dicen en mi tierra que “es de bien nacidos ser agradecidos”, y por eso creo que en momentos como estos es cuando hay que agradecer a los patrocinadores el esfuerzo que hacen por mantener a tantas y tantas familias que viven de este deporte. En muchas ocasiones los sponsors de este deporte son enamorados del mismo, gente como en su día Squinzi y ahora Paolo dal Lago, mi patrón en Liquigas. Ellos son los que mantienen vivo este deporte, aunque eso se olvide demasiado pronto. Gente que pone el dinero para que luego venga otro y le diga dónde puede o no puede correr su equipo.
Bajo un fuerte aguacero se disputó ayer el Critérium “Manuel Beltrán-Ciudad de Jaén” con victoria para el ciclista Javier Moreno. El jienense del Andalucía CajaSur logró dos segundas plazas, en la prueba de Puntuación, que se adjudicó 'Purito' Rodríguez, y en la de Eliminación, que se anotó Alejandro Valverde. Moreno formó además parte de la escuadra que hizo el mejor crono por equipos, lo que le valió para adjudicarse la general del critérium.
Fotografía del blog "El loco de Jaén".
Por otra parte, el mejor sub-23 fue el granadino Francis Anguita, también del Andalucía CajaSur.
La nota de emoción la puso el duelo que disputaron Valverde y 'Purito' contra un Hyundai Coupé del mundial de Rallys. El vigente ganador de La Vuelta a España se impuso a la máquina por una leve diferencia.
"Purito" Rodríguez y Valverde se enfrentarán a un coche del Mundial de Rallies.
La Concejalía de Deportes de la capital ha decidido incorporar al ciclista Manuel Beltrán en su nómina de colaboradores para recibir asesoramientos de cara a futuros proyectos que se realicen en la ciudad. La medida, que fue confirmada en la mañana de ayer por la responsable del área, Ascensión Beltrán, permitirá que el Triki se involucre en importantes proyectos como la construcción del carril bici o el tercer Criterium 'Ciudad de Jaén de Ciclismo' que tendrá lugar a finales de este mes, informa hoy Ideal en su edición de Jaén.
"Manuel Beltrán va a prestar un servicio de asesoría deportiva. El deporte en Jaén tiene mucha importancia y que mejor que una persona como Manuel, que ha pertenecido durante muchos años a la elite, para ayudarnos a llevar a cabo estos proyectos. Le hemos trasladado diferentes actividades y en la actualidad se encuentra colaborando con la construcción del carril Bici y con el Criterium", explicaba Ascensión.
Experiencia
Por otro lado, Manuel Beltrán reconocía al citado periódico que esta colaboración supone un placer y que "voy a poner todos mis conocimientos y mis experiencias al servicio del ayuntamiento para tratar de colaborar en la promoción del deporte. He dado mi opinión sobre la importancia del carril bici y su mejor ubicación. Creo que es fácilmente adaptable y que otorga múltiples beneficios. También estoy colaborando en el Criterium con lo que puedo, haciendo llamadas a compañeros y tratando que esta tercera edición luzca y cuente con un buen cartel", indicaba 'Triki'.
Los ciclistas recorren las calles de Nava al principio del recorrido. Imagen de La Nueva España (Manuel Noval)
En esta edición, según añade el mismo periódico, se volvió a repetir la participación de corredores de todos los puntos de España, y también hubo ciclistas provenientes de otros países como Holanda, Inglaterra y Argentina. Una fiesta del ciclismo que año tras año se gana adeptos y que se ha convertido en un acontecimiento que trasciende las fronteras asturianas.
'Triki no es moneda de cambio. Por la dignidad de un ciclista'
Está previsto que en la salida de la etapa de mañana desde Jaén, en las instalaciones de Las Fuentezuelas, se repitan la demostración de apoyo al Triki.
'Jáen con el Triki'
Los problemas para Manuel Beltrán comenzaron el 11 de julio de 2008 cuando fue expulsado del Tour de Francia por dar positivo con EPO en la primera etapa. El contraanálisis se retrasó más de los permitido y no fue hasta el 2 de septiembre cuando se confirmaron los resultados. La Agencia Francesa contra el Dopaje suspendió al jienense dos años sin correr en territorio francés. Beltrán dijo que hubo defectos de forma en las pruebas y culpó a ASO, empresa que organiza el Tour y ahora comparte los derechos de la Vuelta, de someterle a una persecución. “Me han destrozado la vida”, aseguró. Ahora llega la decisión de la Unión Ciclista Internacional cuando estaba en un buen momento y se había acoplado a su nuevo equipo, el Sport Bike, con un buen rendimiento deportivo.
"Triki no es moneda de cambio. Por la dignidad de un ciclista"
El Museo de la Sidra de Nava acogió en la ayer la presentación de la XIV Edición de la clásica Los Puertos Esmeralda, organizada por el Club Ciclista Nava 2000, que este año homenajeará al escalador Manuel Beltrán, tal y como anunció en julio este mismo blog. La emblemática marcha cicloturista se celebrará el domingo día 20 de septiembre. El recorrido de este año mantiene el espíritu de las dos últimas ediciones, partiendo desde Nava por La Campa hacia Villaviciosa, para posteriormente continuar por la costa en dirección a Lastres y Colunga; es decir, se trata de un recorrido de gran belleza paisajística y muy atractivo para los corredores, publicó hoy La Nueva España.
Imagen publicada por La Nueva España.
Tras coronar el alto de Carrandi, el pelotón, que en las últimas ediciones alcanzó la cifra de 600 corredores, continuará hacia Libardón, para posteriormente coronar el alto de la Llana. Desde allí, la serpiente multicolor pondrá rumbo a Anayo, para posteriormente dirigirse de nuevo a Villaviciosa. En el retorno desde la capital maliayesa a Nava se introduce la única variación del recorrido respecto al año pasado, ya que se realizará por Valdebárcena en vez de por Poreñu. La Collá de Pandenes será el último escollo que los participantes habrán de superar antes de llegar a la meta en Nava, con 108 kilómetros en las piernas.
En cuanto al ciclista homenajeado en esta edición, el carismático Triki Beltrán, recogerá el testigo de Luis Pérez, protagonista de la edición de 2008, y recibirá el reconocimiento de los aficionados en la salida de la prueba. Nacido en Jaén en 1971, Beltrán se ganó su apodo en el pelotón por su afición a comer galletas, lo que le vinculaba al célebre personaje de 'Barrio Sésamo'. Escalador a la antigua usanza, Beltrán es reconocido principalmente por su labor de gregario de Lance Armstrong en el US Postal en los tres últimos Tours de los siete consecutivos que ganó el corredor estadounidense. En cuanto a su palmarés particular, Beltrán fue ganador de la clásica de los Puertos de 1997, la general y una etapa de la Vuelta a Cataluña de 1999, y una etapa de la Vuelta al País Vasco de 2007.
En las grandes rondas, su mejor participación fue en la Vuelta a España de 2004, cuando logró hacerse con el maillot oro como líder de la clasificación general y defenderlo durante varias etapas. El ciclista, que siempre ha defendido su inocencia, participa actualmente en diversas pruebas de mountain bike, modalidad en la que alcanzó la victoria en su debut, en los 101 kilómetros de Ronda.
Conocida la noticia de los dos años de sanción a Manuel Beltrán, amigos, compañeros y un gran número de paisanos de Beltán no se van a callar y, aprovechando la presencia de la Vuelta Ciclista a España en tierras jienenses se van a movilizar para demostrar que el Triki no está solo. Un grupo de personas ha preparado ya una plataforma de apoyo al corredor mediante la puesta en marcha de camisetas y pancartas aprovechando la estancia de la prueba ciclista en la provincia.